Falcao: la nueva esclavitud del siglo XXI

Falcao: la nueva esclavitud del siglo XXI

04 de diciembre del 2013

Siempre se recuerda la esclavitud como uno de los grandes males que han te√Īido de negro la historia de la humanidad. Desde la antig√ľedad, los grandes imperios han aprovechado el yugo al que someten a los pueblos colonizados para traficar con vidas humanas y subyugar a los d√©biles. El Antiguo Egipto, el Imperio romano, el imperio espa√Īol, los reci√©n nacidos Estados Unidos con la poblaci√≥n afroamericana‚Ķ pocos pueden tener la conciencia tranquila y sacar pecho para decir que nunca han participado en ese tr√°fico de almas que es realmente la esclavitud.

No fue hasta el Siglo XVIII cuando comenzaron los movimientos abolicionistas que pretendían acabar con aquella lacra. Fue a través de la firma de la Convención sobre la Esclavitud, firmada el 25 de septiembre de 1926 (en vigor desde el 9 de marzo de 1927), promovido por la Sociedad de Naciones, con la que la esclavitud era declarada ilegal. A través de esta convención, se creaba un mecanismo internacional para perseguir a quienes la practicaran.

No obstante, esto no ha impedido que la esclavitud siga existiendo aun hoy en d√≠a, ya sea de forma ‚Äútradicional‚ÄĚ como en forma de ‚Äúnueva esclavitud‚ÄĚ (se estipula que podr√≠a haber entre doce y veintisiete millones de esclavos en el mundo, la cifra m√°s alta de la historia de la humanidad). La esclavitud ha burlado las formas de prohibici√≥n que han intentado sofocarla y se ha filtrado a trav√©s de sus barreras para inundar distintos √°mbitos de la vida. Y el deporte, no es una excepci√≥n a ello.

V√©ase, por ejemplo, el deporte rey, el f√ļtbol, deporte seguido por millones de personas en el mundo entero.

Algo que no conoce todo el mundo, son los fondos de inversi√≥n a trav√©s de los cu√°les algunos clubes de f√ļtbol llevan a cabo las contrataciones de diversos futbolistas con tal de abaratar sus costes, costes disparados en el contexto actual de crisis econ√≥mica con el que danza la historia humana actual y que han creado una burbuja en el mercado futbol√≠stico a base de golpe de talonario y de jeque, burbuja que acabar√° por explotar.

Dichos fondos captan jóvenes promesas, esencialmente lationamericanas, que ansían pegar el salto a Europa y lanzar sus carreras deportivas al estrellato; atrapan en su red a los susodichos jugadores y les prometen la gloria a cambio de cederles los derechos deportivos de su carrera, pasando éstos a ser propiedad exclusiva de los fondos de inversión. Dichos fondos realizan estas inversiones con el objeto de recuperar el dinero invertido en el futuro. Recuperación que conllevaría intereses, como es lógico.

Un caso notorio fueron los de los futbolistas Carlos T√©vez y Javier Mascherano, estrellas de la selecci√≥n argentina y, hoy en d√≠a en la Juventus italiana y en el FC Barcelona. En 2006, ambos jugadores militaban en el Corinthians de la liga brasile√Īa. Ambos ficharon por el modesto West Ham united de la premier league inglesa, club que luchaba por mantener la categor√≠a. No tard√≥ en salir a la luz que los derechos de ambos futbolistas pertenec√≠an a diversos fondos de inversi√≥n. Los de Carlos Tevez, en concreto, a Media Sports Investments y Just Sport Inc. mientras que los de Macherano pertenec√≠an a Global Soccer Agencies y a Mystere Services Ltd. Las cuatro empresas pertenec√≠an a un empresario iran√≠ llamado Kia Joorabchian. La pol√©mica de los fondos de inversi√≥n acab√≥ saliendo a la luz y la historia acab√≥ con una multa de 5,5 millones de libras al West Ham United, as√≠ como una compensaci√≥n de 18 millones de libras al Sheffield United en 2009 por Carlos Tevez, debido a las irregularidades en los contratos de los jugadores, y con la federaci√≥n inglesa de f√ļtbol prohibiendo las propiedades de terceros en los clubes ingleses.

En los √ļltimos meses sali√≥ a la luz otro caso notorio; el del delantero colombiano del Club Atl√©tico de Madrid. Seg√ļn se rumoreaba en diversos foros, su deseo era continuar en el club que le hab√≠a propiciado al estrellato y que le hab√≠a forjado un nombre en la √©lite del f√ļtbol mundial. No obstante, sus derechos no pertenec√≠an al cien por cien al club de la ribera del manzanares, sino que pertenec√≠an a un fondo de inversi√≥n, Doyen Sports, que compr√≥ el 60 por ciento de sus derechos cuando el colombiano jugaba en Argentina, y que propici√≥ su fichaje, en primer lugar, por el Oporto portugu√©s y, en segundo lugar, por el Atl√©tico de Madrid.

¬ŅCu√°l es, entonces, el escenario que nos queda? Un futbolista quiere seguir su carrera en un club en el que es √≠dolo absoluto, en el que se ha hecho un nombre en el f√ļtbol mundial y en el que ha ganado t√≠tulos. Por no hablar de la posibilidad de disputar la m√°xima competici√≥n continental de clubes, la champions league, con el susodicho club. Sin embargo, el fondo de inversi√≥n quiere recuperar su dinero y obtener beneficios. ¬ŅEl resultado? El talentoso delantero jugando en un club de la liga francesa (A.S Monaco) reci√©n ascendido (aunque con un due√Īo millonario, eso s√≠) que ni siquiera va a disputar competici√≥n europea alguna. No faltan quienes aseguran que es un movimiento para fichar en el futuro por alg√ļn club de la premier league, ya que el Monaco habr√≠a adquirido todos sus derechos y, al no haber ya ning√ļn fondo de inversi√≥n de por medio, podr√≠a saltarse la prohibici√≥n de la federaci√≥n inglesa.

Sin embargo, es un hecho que el t√≥pico ‚Äúlos jugadores juegan donde quieren‚ÄĚ, es s√≥lo eso, un t√≥pico, en casos como √©ste. Hasta el propio Michael Platini, presidente de la UEFA, ha criticado los fondos de inversi√≥n y los ha comparado abiertamente con la esclavitud. Aunque parezca imposible, en el siglo XXI todav√≠a hay quienes trafican con almas. Incluso en un mundo tan popular como es el deporte rey.

Manu.
Twitter: @ManuelMairal

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