Día del trabajador. ley ingersoll. un derecho laboral social aun en controversia.

03 de mayo del 2012

Dr.Mariano Victor Piñeyro.

(Nota para el programa radial “La Boca Ya tiene Dientes” FM 89.3 Mhz. Lunes de 20 a 21hs.)

En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.

En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.

El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías.

Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.

En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.

El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año.

Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han dirigido manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de fraternidad del proletariado internacional.

Este origen reivindicativo y de lucha obrera se asocia con el 1º de mayo, cuya celebración ha pasado por diversos avatares según el país y su régimen político. En la actualidad, casi todos los países democráticos lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad.

En 1954, la Iglesia católica, bajo el mandato de Pío XII, apoyó tácitamente esta jornada proletaria, al declarar ese día como festividad de San José obrero.

Durante el siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social.

En Argentina, entre las leyes sociales, se pueden citar: la ley 4661 de descanso dominical; la ley 9688, que establece la obligación de indemnizar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales aunque no medie culpa patronal; la ley 11.544, que limita la jornada laboral a 8 horas y la "Ley de despido", que trata del preaviso y de las indemnizaciones correspondientes.

En nuestro país el 1º de mayo es feriado nacional por la Ley 21329 de Feriados Nacionales y Días no Laborables.

Fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/diatrabajo/primero.html

LA DEFUNCIÓN DE LA JORNADA DE 35 HORAS SEMANALES

Fuente: http://derecho-laboral.blogcindario.com/2005/03/00216-la-defuncion-de-la-jornada-de-35-horas-semanales.html

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha echado más leña al agrio debate suscitado en Francia y Alemania sobre la viabilidad de la jornada laboral de 35 horas semanales. La que ha sido una de las principales reivindicaciones de los sindicatos en Europa durante el último lustro se ha tambaleado en pocos meses por las amenazas de deslocalización de algunas empresas que han achacado sus malos resultados a la reducción de la jornada laboral, adoptada por ley en Francia e impuesta en el mercado germano por el peso de los sindicatos.

"Hace falta un cambio de mentalidad, ya no nos podemos permitir esas políticas", sentenció el director del Departamento para Europa del FMI, Michael Deppler, sumando la voz de este organismo a la de la OCDE, la Comisión Europea y el gobierno francés. Deppler instó a los países de la eurozona a acometer reformas estructurales para elevar el volumen de empleo e impulsar así la recuperación económica. En su opinión, la reducción de la jornada laboral en Francia ha desincentivado el trabajo y "aunque ello no afecta a la productividad, que sigue siendo equiparable a la de EEUU, sí afecta a la competitividad frente a Asia y Europa del Este".

El FMI respaldaba con estas palabras la intención del primer ministro galo, el conservador Jean Pierre Raffarin, de dejar definitivamente de lado la ley de las 35 horas, conocida también como Ley Aubry, que instauró el Gobierno socialista de Lionel Jospin el 13 de junio de 1998. Al igual que el FMI, Raffarin cree que la reducción de la jornada ha sido "negativa para el crecimiento". El PIB francés pasó de crecer un 4,2% en 2002 a avanzar apenas dos décimas en 2003.

El debate llega a España

El catedrático de Derecho Laboral y experto del bufete Cuatrecasas, Salvador del Rey, cree que el debate también llegará a España pero no con la misma intensidad, ya que, aunque según el sindicato UGT un 37 por ciento de los trabajadores españoles trabaja menos de cuarenta horas semanales, el estatuto de los trabajadores deja manos libres a los convenios colectivos para determinar la duración de la jornada laboral, siempre y cuando no exceda ese techo máximo de cuarenta horas.

En opinión de este experto, esa flexibilidad es determinante para afrontar momentos de crisis porque "las generalizaciones no funcionan en los sistemas de trabajo maduros". A ello achaca el fracaso de la ley francesa de las 35 horas, aunque por ese mismo motivo descarta que aumentar por norma el número de horas de trabajo sea la panacea: "Eso sería una simplificación. La cuestión debe plantearse en cada empresa y para ello es necesario que el convenio sectorial sea flexible, no sólo en sueldos sino también en horarios, ya que puede haber coyunturas que permitan una reducción de la jornada y otras que precisen de un aumento del volumen de las horas trabajadas; esa es la tendencia", apunta el experto.

Se trataría, al fin y al cabo, de llegar a un pacto que convenga a las dos partes y que busque no sólo el beneficio de la empresa sino también la satisfacción del trabajador. Ese equilibrio, unido a una mayor cualificación, es la base para mejorar la productividad, en opinión de Salvador del Rey. El experto rechaza las teorías que relacionan directamente el número de horas trabajadas con el incremento de la productividad. "Eso sólo puede aplicarse en sectores muy concretos, como el de la automoción", explica.

Desde CCOO, el coordinador del Gabinete Técnico del sindicato, Miguel Ángel García, respalda sus argumentos. "El aumento de la productividad está más relacionado con el uso de la tecnología que con el número de horas trabajadas", asegura. El técnico reconoce que, en algunos casos, la competitividad sí puede verse estimulada con un incremento de la jornada laboral pero matiza que "tendría un recorrido muy corto porque se haría vía precio". Es decir, que provocaría un incremento del pago por horas trabajadas de las empresas que se acabaría cargando en el precio de los productos.

El sindicato, que el primero de mayo de 1998 abanderó junto a UGT la reivindicación de las 35 horas, ha suavizado su postura: "No se puede establecer la reducción de la jornada por ley porque la experiencia demuestra que no se cumple", afirma García. CCOO también cree que la jornada debe establecerse en función de la coyuntura aunque incrementando el control por parte de los sindicatos para evitar abusos.

UGT también hace hincapié en la importancia de la negociación colectiva aunque se resiste a abandonar la bandera de la reducción de jornada: "Conseguir las 35 horas sigue siendo válido para UGT", asegura la secretaria ejecutiva confederal del sindicato, Josefa Solá, que también defiende la calidad como única manera de luchar contra la deslocalización de empresas.

www.miabogadolaboralista.com

Ahora aquí están mis palabras sobre este primero de Mayo. La lucha comenzada en 1884 y tomada por el resto del mundo. Logro un temporal beneficio para el trabajador.

Desde el punto de vista económico e empresarial, asimilaron de manera irracional, lo trabajado versus lo producido. No haciendo caso a las ocho horas y aduciendo un máximo de diez horas diarias.

Con las nuevas tecnologías imperantes hoy dia. La lucha por la jornada laboral, a mermado hasta un limite de seis horas diarias. Donde el trabajo mercerizado y part time es la prioridad para las empresas. Estas de esa manera, obtienen ganancias a corto plazo y beneficio con lo mínimo que la ley expresa. Como sucede con el engaño de los premios, por una cantidad determinada de ventas realizadas.

Si bien hubo una lucha en 1884 y se instauro un Derecho Legitimo. Hoy dia, los que pierden son los trabajadores. Cautos de índices de precios al consumidor, no controlados por Gobiernos ineptos o por congelamiento de los salarios.

El primero de Mayo se gano una Batalla. No la Guerra. Esta continúa. Mientras en el mundo no exista un equitativo y proporcional reparto de la riqueza. Por quienes tienen, darle a los que no tienen. O quienes trabajan y aun asi, no tienen futuro alguno. Solo sobrevivir.

La controversia aun esta latiendo con fuerza. Solo resta darle un quiebre. Al mejor estilo de 1884. Esta en nosotros el Derecho de exigir lo que es nuestro.

Ante cualquier consulta o critica/opinión: Twitter: @AbogadoPineyro, Facebook: Mariano Piñeyro, Pagina del Estudio Jurídico: http://estudiopineyrohnos.blogspot.com

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